Publicado el: 03-12-2019

JUAN CRUZ PEDRONI ACTIVÓ JUNTO AL PÚBLICO EL ARCHIVO DEL MUSEO

El historiador de arte participó de un conversatorio en el cual intercambió saberes y experiencias con las y los asistentes en torno a la labor de investigación con archivos y bibliotecas especializadas.
El conversatorio fue una iniciativa libre y gratuita, y forma parte de las acciones del Museo de difundir y accesibilizar su acervo de archivo y biblioteca especializado en artes, estimulando la investigación, escritura y pensamiento crítico.

El pasado viernes se llevó en el Museo Rosa Galisteo, dependiente del ministerio de Innovación y Cultura, el conversatorio “Archivos y bibliotecas en la investigación en arte” con Juan Cruz Pedroni. El espacio de intercambio se celebró en la biblioteca del Museo y convocó a docentes, investigadores/as, estudiantes, residentes culturales y equipo del museo. Contó además con la participación destacada de la investigadora Martha Romero, jurado del Certamen Padeletti (2019) y residente de investigación del Museo Rosa Galisteo y de Victoria Ferreyra, artista, curadora y docente de la cátedra de Metodología de la investigación en artes visuales de la Tecnicatura en Artes Visuales que se dicta en la Escuela “Juan Mantovani”. La visita de Pedroni se enmarca en el desarrollo del proyecto de investigación de su autoría, premiado en el “Certamen Padeletti. Estímulo a la investigación en el campo de las Artes” (2019). El conversatorio fue una iniciativa libre y gratuita, y forma parte de las acciones del Museo de difundir y accesibilizar su acervo de archivo y biblioteca especializado en artes, estimulando la investigación, escritura y pensamiento crítico.

Juan Cruz Pedroni (1992) es licenciado y profesor en Historia del Arte por la UNLP, egresado con distinciones. Maestrando en Estética y doctorando en Artes por la misma unidad académica. Continuó formación de posgrado en estudios literarios y artes comparadas en UBA y UNLP. Recibió becas de investigación del Consejo Interuniversitario Nacional, la Universidad Nacional de La Plata y el Getty Research Institute. Integra equipos de investigación y documentación en el Instituto de Historia del Arte Argentino y Americano de la UNLP. Realizó la investigación para exposiciones en los museos La Ene y MACLA y en el espacio de arte de Fundación Osde. En el año 2013 y 2014 participó en la catalogación de las colecciones patrimoniales del Congreso de la Nación. Es autor de más de 30 artículos científicos y coautor de cinco libros sobre historia del arte, entre ellos: Colección Juan Batlle Planas e Historiografías del arte. Debates y perspectivas teóricas. Colabora en las redes científicas Orbescrito, Culturas Interiores y EDI-RED e integra el comité de redacción de las revistas Boletín de Arte y Armiliar.

Participación virtual
La propuesta del conversatorio se hizo extensiva en la cuenta de Instagram del museo mediante la cual las y los seguidores hicieron llegar preguntas al investigador, que las respondió también por dicho medio. A continuación compartimos los diálogos virtuales.

¿Conocías el Museo Rosa Galisteo? ¿Cómo llegaste al objeto de estudio? *(nota de la redacción: se refiere a la colección de retratos de Mujica Lainez del Museo Rosa Galisteo)
La colección de arte argentino del Museo Rosa Galisteo está entre las de mayor importancia de todo el país. En particular, es una referencia ineludible para lxs investigadorxs que trabajan sobre la pintura producida entre 1920 y 1950. En mi caso, conozco la colección desde mis años como estudiante de historia del arte, aunque por razones biográficas tuve la oportunidad de visitar el museo en numerosas oportunidades antes de entrar a la Universidad.
El objeto de estudio surge de un contexto de intereses más amplio, en el que se cruzan la historia de la crítica de arte, las relaciones entre plástica y literatura y los estudios sobre coleccionismo. La colección Retratos de Mujica Lainez se presenta como una oportunidad para anudar estas diferentes líneas de investigación.

¿Además de la investigación en El Rosa, trabajás en otros proyectos de investigación?
Como muchos, hago investigaciones en paralelo. En rigor, no son paralelas sino líneas que se intersecan, afectadas por los mismos espacios y que descubren toda su potencia en esa interacción. En este momento, trabajo en un libro monográfico sobre un escultor argentino y en una tesis sobre las historias universales del arte, un fenómeno editorial característico del siglo XX. Por otra parte, coordino la catalogación del archivo de un crítico de arte y poeta platense, que es otra entrada a la investigación. Con un ritmo más espaciado, escribo una serie de ensayos sobre la historia cruzada de cuadros y de libros en la Argentina, que tengo pensado reunir en un mismo volumen. Por último: hago imágenes, intento dibujar a diario, y en ese intervalo se abre también un espacio de indagación.

¿Cuál es la primera pregunta que le hacés a un archivo?
El cuestionario tal vez puede empezar con una pregunta por la historia archivística: quién(es) formaron ese conjunto, qué voluntades están cifradas en ese gesto, quiénes quisieron conservar su memoria a través de ese dispositivo. Aunque tal vez la conversación la comience siempre el archivo, que nos interpela y nos pregunta quiénes somos frente a esa memoria.

¿A quién querés más, al libro o al documento?
El documento de archivo es un objeto singular y nos remite a la circunstancia irrepetible en la que fue producido. Ese “aura” lo hace entrañable y por eso existe el coleccionismo de documentos. Algo parecido se puede decir de la bibliofilia, el amor por los libros. Aunque ahí también juega un rol significativo otro tipo de placeres, como el amor por la miniatura o la fascinación por las series. Dejarse afectar por estas pasiones que despierta la “civilización del papel” en nuestro momento histórico, signado por otras materialidades (como los soportes digitales) es tal vez una condición necesaria para producir conocimiento crítico sobre ese tipo de objetos culturales.

¿Qué papel juega la figura del bibliotecario/a en la investigación? ¿Podés citar alguna anécdota?
Lxs bibliotecarixs son portadorxs de una experiencia intransferible. En la medida en la que habitan ese territorio que es toda biblioteca son sujetos de un saber único que remite a la singularidad de esa experiencia situada en tiempo y espacio. Con mucha frecuencia es un saber de los indicios y de las conexiones impensadas que escapa al orden de los libros para conectarlo con otras formas de vida. En otro plano, lxs bibliotecarixs ayudan a que los libros cumplan ese “destino secreto” de los objetos del cual le gustaba hablar a Walter Benjamin, él mismo amante del libro y autor de una biblioteca que solamente descubrió su hora, de manera impensada, muchos años después de su muerte.